Lo macabro y lo sublime


 

Case estaba sonriendo, sin embargo, del rostro de Wilson brotaban mares de sudor y sus labios temblaban. Case estaba disfrutando aquel momento, sus pupilas estaban dilatadas, su bello erizado mientas que tenía una sonrisa dibujada en la boca, pese a que él estaba disfrutando, su compañero Wilson estaba completamente horrorizado.

Frente a ellos se tendía una alfombra de sangre sobre el suelo de aquel pequeño cuarto; sobre este charco escarlata estaba tendido un bulto que pese a estar completamente desfigurado, se podía reconocer fácilmente que era un cuerpo humano. Repleto de agujeros por los que podias meter una mano por la espalda y sacarla por el pecho, con cortes lo suficientemente profundos como para introducir sobres de papel en ellos; aquella masa de carne tenía la cara totalmente descompuesta; le faltaban los ojos y la mandíbula inferior. La nariz habia sido cortada y sobre aquel agujero sobresalía la punta de una delgada barra de metal cubierta de sangre. Sus pies estaban descalzos y en sus suelas no había rastro ninguno de piel, la sangre cubría su rojiza carne y de los talones sobresalían sus blancos huesos, como estalactitas de una cueva. Su vientre estaba perforado y del salían los intestinos los cuales le tapaban como si de una manta se tratase.

Tan macabra era la escena que Wilson comenzó a vomitar instantes despues de verla. Aunque resulta irónico que Case, su mejor amigo, estuviera maravillado, contemplaba a aquella horrible escena de la misma forma que cualquier persona contemplaría una magnífica obra de arte que se mostrara frente a sus ojos.

Dos reacciones opuestas al contemplar una misma escena. ¿Sería que Wilson era muy sensible o que Case era un auténtico sádico?

Años despues Wilson sería juzgado por múltiples asesinatos y Case se habría ganado el nombre de escritor Best seller, tras escribir incontables novelas negras.

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